Venid a mí

Venid a mí

Por Jane Hansen Hoyt

Era una mesa hermosamente decorada con la decoración de otoño.

Anoche fue una de esas noches que perdurará en mi memoria por muchos años.

No fue una fiesta de gala, ni una reunión con muchas personas invitadas a cenar. Solo éramos Tony y yo, hablando con Bob y Lisa (mi hija y su esposo) ante una mesa hermosamente decorada con la decoración de otoño. Por supuesto, debo admitir que la comida fue espectacular. Algunos dirían que era de esa comida casera que lo hace sentir a uno en casa. Pastel de pollo, preparado por ella misma, y estaba muy sabroso. Pero lo mejor fue el estar juntos, conversar y recordar tiempos pasados y hablar de los tiempos actuales. Fue un tiempo de calidez, hermoso y familiar – aunque también nuevo. Hemos tenido tiempos maravillosos como éste con Tiffany y Scott (mi hijo y su esposa) también, con ese mismo sentir y paz de simplemente estar juntos. Hay algo que Dios edifica en esos tiempos sin prisas que pasamos juntos alrededor de la mesa. Tengo la impresión que Él hace que las relaciones sean profundas, algo que nadie más puede hacer. Lo hace en ese lugar en donde escuchamos el corazón del otro.

La época de otoño

Soy muy consciente de que la época del otoño es la favorita de muchos. Aunque para otros, es la clara señal de que el verano ha terminado, con todas sus posibilidades y oportunidades. Que esa hermosa época del año en la que los árboles están en pleno esplendor, con las flores resplandecientes de color y cuando se vive la vida con tranquilidad. El frío del invierno está en el horizonte. El otoño marca la transición del verano al invierno. La luz del día se hace notoriamente más corta y la temperatura se enfría considerablemente.

El otoño trae colores brillantes en hojas con tonos rojos y dorados que comienzan a caer y, en poco tiempo, el suelo estará cubierto de sus vibrantes colores. Al comenzar a caer las hojas, los niños vuelven a la escuela, y la vida retoma su paso sutilmente.

También es un tiempo de cosecha, de recoger lo que el agricultor ha sembrado en el suelo, para su provisión del año entrante. Es trabajo arduo, pero de gran alegría. Ahora pueden disfrutar del fruto de su trabajo.

Al continuar yo haciendo el cambio en mi mente… de que el verano ha concluido y el otoño llegó, puedo comenzar a disfrutar de los cambios que veo a mi alrededor. Me maravillo del ciclo creativo de Dios que se manifiesta delante de nuestros ojos.

Venid a mí

Esta mañana, mientras pensaba en la escritura, sentí que el Señor me decía, “Venid a mí”. Qué consuelo hay en esas palabras. Traen descanso, seguridad, consuelo y firmeza, todo al mismo tiempo.

¡Solo venid! Venid y reposad en Mí. Venid y seréis bendecidos en Mí. Venid y recibid todo lo que necesitáis de Mí. Es una invitación al reposo. Dejar de lado la lucha y el estrés de la vida.

Sólo venid, encontrad consuelo y descanso para vuestras almas.

Sólo venid, y hallad la paz.

La palabra salvación no solo significa salvar del pecado. También significa libertar, proteger y sanar. La salvación incluye la redención del hombre integral: cuerpo, alma y espíritu.

Y el mismo Dios de paz los santifique por completo; que todo su ser —tanto espíritu, como alma y cuerpo— sea guardado sin mancha en la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23 (RVA 2015)

Aunque yo hallé esa paz en la quietud de una cena familiar anoche, hay un lugar aún más grande de paz cuando seguimos Sus palabras, “Venid a mí”.

Dios nos atrae por el Espíritu Santo para entrar a un lugar más profundo de relación con el Padre. No se trata del conocimiento. No se trata de hacer cosas. Él quiere comunión con nosotros que no se basa en nada más que el total gozo de estar juntos.

¡Venid a mí! Hazlo hoy. Llénate de Él. Halla en Él el paso que te de estabilidad.

Jane Hansen Hoyt
Presidenta/Directora Ejecutiva
Aglow Internacional
facebook.com/jane.hansen.hoyt


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